martes, 12 de abril de 2011

Victoria Kent Siano





Abogada, diputada republicana y escritora. Victoria, nacida en Málaga el día 3 de marzo en el malagueño barrio de «Lagunillas», tenía sangre británica heredada de su padre, un comerciante afincado en Málaga. Fue la única hija entre cuatro hermanos varones. Sus primeros estudios los realizó en su ciudad, primero con profesores particulares y después en la Escuela Normal de Maestras, en la que tuvo como profesoras a las feministas Suceso Luengo de la Figuera y Teresa Aspiazu.
Obtuvo su titulación en 1911 y en 1917 se trasladó a Madrid, a la Universidad Central, donde cursó sus estudios de abogacía. Fue la pionera en muchas cosas.

Para empezar, fue la primera alumna inscrita en la Residencia de Señoritas, una institución creada por la Junta de Ampliación de Estudios, que dirigía María de Maeztu, feminista, fundadora en 1926 del Lyceum Club Femenino. Victoria, y la también malagueña Isabel Oyarzábal, formaron parte de este grupo de mujeres, compartiendo la vicepresidencia del mismo.
De su compromiso con la causa feminista Victoria ya había dado pruebas en 1919 adscribiéndose a la Asociación Nacional de Mujeres Españolas (ANME), fundada en 1918 por María Espinosa de los Monteros, para promover la educación y la igualdad legal femenina y que en 1920 cristalizó en la creación de la Juventud Universitaria Femenina (JUF). Victoria Kent fue la representante de dicha asociación en el Congreso Internacional de la Federación Internacional de Mujeres Universitarias (Praga, 1921). En 1924 se doctoró en Derecho y al año siguiente ingresó en el Colegio de Abogados de Madrid. Sus primeros trabajos como abogada los efectuó para el Sindicato Nacional Ferroviario. Esos primeros años profesionales coincidieron con la dictadura de Primo de Rivera (1923-1929). Su posición política se acercaba a las tesis socialistas moderadas. En 1928, en colaboración con las políticas feministas Clara Campoamor y Matilde Huici, entre otras, fundo el Instituto Internacional de Uniones Intelectuales. Un año después comenzó a militar en el Partido Republicano Radical Socialista. Fue una de las tres diputadas, junto a Clara Campoamor, del Partido Radical y Margarita Nelken, del PSOE. Esta postura más moderada se puso de manifiesto con el famoso debate por el voto femenino, iniciado tras la proclamación de la Segunda República en 1931. El debate enfrentó a Victoria Kent, que, recelosa como la mayoría de los republicanos, lo rechazó, temerosos de la influencia clerical y a Clara Campoamor, diputada del Partido Radical. Como ya es historia, el resultado se inclinó a favor de las tesis de la segunda.Por otro lado, Victoria Kent, se había hecho famosa, profesionalmente, por la defensa de su correligionario Álvaro de Albornoz. También en esto fue la primera. Tras la victoria republicana en las elecciones del 14 de abril de 1931, fue nombrada directora general de Prisiones (de nuevo, la pionera). Su trabajo en esta misión fue revolucionario. Una de sus primeras medidas fue suprimir grilletes y cadenas (con los que mandó erigir un monumento a Concepción Arenal), suprimir la obligatoriedad de asistir a misa y permitir la libertad de prensa para los presos.
Por estas, y otras medidas progresistas, se vio en la necesidad de dimitir, ante la falta de apoyo en junio de 1932. Su siguiente compromiso fue como vocal del Patronato de Protección de la Mujer. En 1934 entró a formar parte del partido Izquierda Republicana, liderado por Manuel Azaña.
En 1936, en las listas del Frente Popular, consiguió su escaño por Jaén. Al estallar la guerra civil, actuó como inspectora en los frentes cercanos a Madrid. Inició un programa de guarderías en la zona republicana. En 1937 fue destinada a la embajada española en París. En 1939, desde esta sede, rescató a muchos españoles retenidos en los campos de concentración franceses. La invasión alemana la sorprendió allí. Estuvo casi un año refugiada en la Embajada mexicana. Ayudada por la Cruz Roja, y con nombre falso, pudo burlar a la Gestapo. Estas experiencias fueron la base de su libro Cuatro años en París, 1940-1944, editado en 1947. Con otros exiliados, fundó la Unión de Intelectuales Españoles (1944). En 1945 asistió al Congreso Internacional Femenino. En 1948 se trasladó a México, donde trabajó como profesora de Derecho Penal. Colaboró con el gobierno mexicano en la creación de la Escuela de Capacitación para Funcionarios de Prisiones. En 1950 marchó a Nueva York como funcionaria de la ONU. En 1951 fue nombrada ministra delegada en N.Y. del gobierno republicano en el exilio. En 1954 empezó la publicación de la revista Ibérica, trabajo al que se dedicó por completo hasta 1974.
En 1977, muerto el dictador, la escritora viaja a España. Murió en Nueva York, en la casa compartida con su amiga y mecenas, la hispanista Louise Crane.
B i b l i o g r a f í a
ALCALDE, C. Mujeres en el franquismo. Exiliadas, nacionalistas y opositoras, (Pról. de M. Vázquez Montalbán), Flor del Viento Ediciones, Barcelona, marzo, 1996.
DOMÍNGUEZ, P. Voces del Exilio. Mujeres españolas en México (1939-1950), Dir. Gral. De la Mujer, Comunidad de Madrid, 1994.
FAGOAGA, C. La voz y el voto de las mujeres, 1877-1931, Icaria, Barcelona, 1985.
GARCÍA MÉNDEZ, E. La actuación de la mujer en las Cortes de la II República, Ministerio de Cultura, Madrid, 1974.
Mujeres en la Historia de España. Enciclopedia biográfica, Cándida Martínez, Reyna Pastor, Mª José de la Pascua y Susanna Tavera, (dirs.), Planeta, Barcelona, 2000.
RAMOS PALOMO, Mª. D. Victoria Kent 1892-1987, Ediciones del Orto, Madrid, 1999.
RODRIGO, A. Mujeres de España. Las silenciadas, Círculo de Lectores.
—. Mujer y Exilio. 1936, Compañía Literaria, Madrid, 1999.
TELO, M. Concepción Arenal y Victoria Kent. Las prisiones. Vida y Obra, Instituto de la Mujer, Madrid, 1995.
Rosa María Ballesteros García. Universidad de Málaga.

Realizado por Paula Martín y Paula Silva

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